Después de haber leído “La aventura de ser maestro” de José M. Esteve y de analizar de nuevo mi práctica docente, he hecho varias reflexiones que quisiera compartirles:
Es cierto que la mayoría de nosotros aprendemos a ser profesores por ensayo y por error, no porque alguien nos hubiera enseñado, y así lo hemos manifestado muchos de nosotros desde el inicio de la especialización, así como las dificultades que tenemos que ir pasando, como elaborar mi propia identidad profesional, dominar técnicas de comunicación, problemas de disciplina y adaptar los contenidos al nivel del alumno.
Yo también cuando me inicié como profesora, estaba muy nerviosa de pararme frente a los alumnos, de no saber que decir, de que se me olvidara lo que había preparado, a no poder controlar al grupo, a que no me entendieran o no lograr su interés, y como dice José M. Esteve, a que se me acabara el material preparado o que me hicieran preguntas que no pudiera contestar, y hacer además que los alumnos no se dieran cuenta de mis temores.
Al principio sufrí con esta situación, pero poco a poco, tal como lo dice el autor: corrigiendo errores y apuntalando, he salido adelante, todavía no me siento con la libertad que quisiera, pero sigo apuntalando y corrigiendo errores para poder llegar a la libertad de estar en clase.
Algo que hizo mucho eco en mi es la frase de Miguel de Unamuno, “Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”, y sin haberla escuchado antes, me siento muy identificada pues lo he llevado a cabo a mi manera, para mi es muy importante el tener un acercamiento con los jóvenes no solo para transmitirles conocimiento, sino para saber de ellos, que les ocurre, ser mas sensibles al relacionarnos con ellos, comprenderlos pues a veces no nos damos cuenta de que su problema en la escuela tiene mucho más fondo y no con explicarles y explicarles es suficiente, hay que ver que les sucede. Ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea es el objetivo de ser maestro de humanidad, tal como lo dice Esteve.
Es necesario crear inquietud en los jóvenes, que en ellos mismos surja la necesidad de saber algo, de que ellos busquen su aprendizaje y trato de hacerlo a través de algunas dinámicas en clase, pero como lo he manifestado necesito más estrategias pedagógicas.
Hoy es necesario que agreguemos a nuestra explicación del tema, situaciones reales que ellos vivan o les preocupen y así poder mantener su atención en los temas por estudiar, tenemos que ponernos a trabajar en situaciones que llamen su interés, y no dar nuestra clase como grabadoras año con año, tenemos que actualizarnos y en mi caso no solo de forma pedagógica, en mi caso, debido a mi especialidad, tengo que capacitarme continuamente en materias de mi especialidad porque la tecnología avanza a pasos agigantados, y aunque no he alcanzado la libertad al 100% a la hora de estar en clase, si he alcanzado momentos de mucha alegría y satisfacción que bien merece la pena seguir estudiando.
En cuanto al problema de identidad profesional, aunque no soy profesora por vocación no he tenido problema en comprender que estamos al servicio de los alumnos, lo se, lo entiendo y no me desagrada, pues mi primer interés está centrado en que ellos aprendan y busco la manera en que sea más fácil para ellos, para mi no es rebajarse el buscar palabras o métodos sencillos pero que con ellos aprenden. No me molesta tener que responder una y otra vez las preguntas que me hagan, aún fuera de clase. Estoy de acuerdo con el comentario que hace Marta Lluis Cladera sobre el escrito de José M. Esteve: “Es importante la humildad para rebajar los conocimientos adquiridos en la carrera a la mentalidad de los alumnos”. Debemos de ubicarnos y darnos cuenta que estamos trabajando con jóvenes de 15 a 18 años y que apenas se están formando, no tienen la formación y experiencia que tenemos nosotros.
Realmente un problema que tengo es el de comunicación e interacción, lo he sabido sortear y he ido aprendiendo como hacerlo, pero me gustaría que pudiera comunicarme con mas desenvolvimiento, siento que me falta conocimiento en este aspecto, soy de muy pocas palabras, (aunque aquí creo que ya me extendí) al exponer termino muy rápido mis ideas.
En lo que concierne a disciplina también he tenido problemas, pero me he dado cuenta que todos los grupos son diferentes y que tenemos que buscar la forma adecuada para trabajar con cada grupo. Los jóvenes son nobles e inteligentes, si nosotros acordamos como trabajar, establecemos reglas desde un principio y sobre todo los tratamos con respeto e igualdad, ellos responderán bien, eso me ha funcionado.
También me quejo del nivel con el que llegan muchos de los alumnos, pero trato de empezar desde el nivel que están, parece que se pudiera perder el tiempo, pero el resultado es mejor, y buscando la manera podemos adecuar los tiempos. En ocasiones, por unos temas de mi programa, he tenido que regresar hasta las operaciones de suma y multiplicación, y no se saben las tablas, tengo que empezar desde ahí, si no lo hago, muchos se quedarían sin saber de dónde se obtiene el resultado de lo que les muestro, así que si es necesario empiezo desde abajo. Lo ideal sería que desde pequeños tuvieran bases firmes, sobre todo en la enseñanza correcta de la lectura y la escritura, tal como lo menciona Paulo Freire.
Para concluir, es verdad que muchos piensan que se es profesor porque no se pudo conseguir algo más, pero ellos desconocen el “poder” de esta profesión, pues es inigualable la riqueza que podemos adquirir a través de ella.