Desde que yo era niña, cuando platicaba con mis amigas, yo les decía que lo último que me gustaría ser, es ser maestra, pues no podía entender porque los maestros tenían que soportar en ocasiones a niños malcriados, o desordenados, y aparte que les pongan apodos. En fin, el tiempo pasó, tuve que decidir qué me gustaría estudiar y elegí la carrera de Lic. en Informática, muy de moda en aquel tiempo. Cuando egresé me invitaron a trabajar en una empresa automotriz, estuve ahí durante un año. Quiero comentarles que yo soy egresada del CBTis 226 en el cual ahora trabajo, soy de la primera generación, y al egresar nunca perdí contacto con algunos de mis maestros, entonces después de que salí de trabajar de la empresa automotriz, una de mis maestras del CBTis 226, me habló por teléfono para invitarme a trabajar a la institución, ella tenía un puesto administrativo y me pedía que la apoyara, sin pensarlo acepté, me presenté en la escuela, hice los trámites correspondientes y en menos de lo que yo pudiera pensar ya era miembro de la institución. Eso fue en el año 1996 y a 13 años de distancia no me arrepiento de no haberlo pensado un momento, ha sido una de las satisfacciones mas grandes de mi vida y lo digo con honestidad, también les digo que mi carrera(Lic. en Informática) no es lo que yo mas hubiera deseado, pero el estar en contacto con los jóvenes, el ver como van creciendo, madurando y que muchos de ellos me ven con cariño (yo así lo siento por sus muestras de afecto) aún cuando ya tienen tiempo de haber egresado es una satisfacción que creo no cambiaría por otro trabajo.
En ocasiones es cansado trabajar toda la mañana y aparte en la tarde preparar clases o calificar, me gustaría tener una plaza de 40 horas porque a veces trabajan menos que nosotros los de 19 porque ellos no dan las 40 horas frente a grupo, tienen horas de descarga y tienen mas tiempo para preparar sus clases, pero aún así no dejaría mi trabajo como docente, aún si no tuviera necesidad de trabajar, lo haría por puro gusto, porque a veces llego a clases cansada, triste o enojada y al entrar al salón cambia mi estado de ánimo, pues ellos con su alegría , su energía, su necesidad de atención, hacen que se me olvide aunque sea por ese momento lo que me está afectando.
Podría decir que mi única insatisfacción es que aún poniendo todo mi esfuerzo, en ocasiones no logro que los alumnos comprendan la necesidad de prepararse y que tienen que echarle ganas al estudio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Tal vez ser docente no era la primera opción sin embargo esta actividad brinda la oportunidad de desarrollarse de manera personal y profesional de forma muy amplia, claro no todo es miel sobre hojuelas como en todo se tienen altibajos, lo mejor es que realmente valoras y te entusiasma ser docente y tratas de transmitir ese entusiasmo a tus alumnos.
ResponderEliminar